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Lecturas y contenidos: las bibliotecas digitales


Readings and Contents: Digital Libraries

Miriam Pimentel Peña*

* Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Ciudad de México, México, miriampp@unam.mx



Resumen:

Este breve texto tiene como objetivo señalar los cambios en las formas de lectura que se adquieren a partir de la utilización de contenidos digitales. Se presenta una descripción analítica de algunos repositorios digitales mexicanos, los cuales han demostrado su importancia en una época de movilidad social limitada.



Abstract:

This brief text aims to highlight the changes in the reading process that are acquired from the consumption of digital contents. It includes an analytical description of some Mexican digital repositories, which have demonstrated their importance in a time of limited mobility due to social distancing.

Recepción: 05.05.20 / Aceptación: 26.06.20

bg01.Sep.20; 3(2)

Palabras clave: Biblioteca Nacional Digital de México, Hemeroteca Nacional Digital de México, contenidos digitales, tecnología de la información, repositorios digitales.
Keywords: National Digital Library of Mexico, National Digital Periodicals Archive of Mexico, digital contents, information technology, digital repositories.

Introducción

Hace apenas seis meses América Latina entró en un proceso de cuarentena, de confinamiento drástico, con la intención de evitar la propagación de un nuevo virus (SARS-CoV-2). Ante esta súbita reclusión, la cotidianidad ha sido la de trasladar nuestras actividades profesionales a entornos digitales; en este sentido, compensa revisar algunos aspectos clave de nuestras prácticas de lectura y, con ello, las posibilidades disponibles para la consulta de recursos electrónicos.

Es importante comenzar con una revisión breve de las prácticas lectoras en medios digitales. Es cierto que a estas alturas del siglo XXI la consulta de materiales digitales ha crecido y se ha vuelto, en muchos casos, fuente principal para la búsqueda bibliográfica. Como señala Julio Alonso Arévalo:

Es evidente que la lectura digital requiere nuevas competencias, las propias de un sistema intermediado tecnológicamente en el que los dispositivos de lectura y las formas de esta exigen comportamientos y actitudes de los usuarios que es preciso conocer y trabajar por parte de quien atendemos tan importante tarea. En este contexto existe una necesidad de intervención de la biblioteca en la formación de los usuarios tanto en el uso de tecnologías de la información de carácter general como de dispositivos y aplicaciones de lectura con carácter particular, ilustrando al usuario sobre las posibilidades recreativas y educativas de la misma.1

Estas nuevas competencias sólo pueden desarrollarse por medio de la práctica y el acceso a recursos. Las bibliotecas y repositorios digitales han aumentado con los proyectos de digitalización masiva, y la cantidad de información disponible en la red dificulta el discernimiento, por lo que es recomendable que el inicio de toda búsqueda de información sea en bibliotecas de fuentes primarias y en repositorios con prestigio.

Si bien los recursos digitales gestionados desde las bibliotecas nacionales no son nuevos, su difusión y promoción se ha vuelto fundamental para invitar al usuario a acercarse a ellos. Desde febrero de 2020, las bibliotecas han creado campañas de difusión para que el usuario habitual de la biblioteca se dirija a los recursos digitales y digitalizados, ante la imposibilidad de asistir presencialmente a los recintos y el inminente cierre de los mismos; pero la divulgación de los recursos digitales de las bibliotecas no sólo se presenta a los usuarios habituales: por medio de estrategias de comunicación social, se ha logrado llegar a usuarios que no eran asiduos a las bibliotecas y que obtenían sus contenidos digitales de diversas fuentes.

Los contenidos de una biblioteca digital dependen directamente de dos cosas: 1) El tipo de biblioteca y 2) Los objetos materiales que resguarda. En el caso de las bibliotecas nacionales el contenido documental sigue siendo el más común, sin embargo, cuentan con una gran variedad de colecciones que van del manuscrito a la historia oral y el arte. Ahora bien, los materiales digitales pueden ser de dos tipos: 1) Digitalizados o 2) Digitales. Los materiales digitalizados cuentan con un soporte material y lo que se ofrece al usuario virtual es una remediación del objeto para su consulta en web, mientras que los digitales son aquellos que no cuentan con un soporte material (como un libro), sino que su creación está contenida en un entorno digital.

Cada biblioteca y nación cuenta con legislaciones diferentes con respecto a la remediación de objetos y su “copia”, reproducción y distribución; sin embargo, por lo general, los materiales digitales que encontraremos disponibles en línea son aquellos que forman parte de las colecciones “físicas” de las bibliotecas y que no violan las leyes de Derecho de Autor (del sitio en el que fueron registradas).

No todos los objetos digitales se ofrecen al usuario de la misma forma; un libro puede presentarse en formato e-pub, en PDF, en texto plano, en imagen, mientras que un video necesitará de un formato (y un aparato) que permita reproducir el audio y la imagen. Cada biblioteca y cada repositorio decide los tipos de formato que pondrán a disposición del usuario en un entorno digital, y esta elección responde directamente a las características de los materiales y las posibilidades con las que se cuentan para la creación y mantenimiento de los recursos digitales creados a partir de la materialidad.

Colecciones digitales

La Biblioteca Nacional de España (BNE) es una de las bibliotecas nacionales que cuenta con un entorno virtual muy sofisticado, el cual agrupa sus recursos digitales siguiendo la misma disposición y catalogación que la biblioteca física. Esto permite que el usuario familiarizado con ella se sienta cómodo en el entorno digital de la misma. La Biblioteca Digital Hispánica (BDH) es la biblioteca digital de la BNE; proporciona acceso libre y gratuito a miles de documentos digitalizados, entre los que se cuentan libros impresos entre los siglos XV y XX, manuscritos, dibujos, grabados, folletos, carteles, fotografías, mapas, atlas, partituras, prensa histórica y grabaciones sonoras. Esta biblioteca cuenta con alrededor de 30 colecciones que contienen libros, manuscritos, dibujos, fotografías, música, prensa, etc., que van desde la Edad Media hasta las primeras décadas del siglo XX.

La BDH fue creada en 2008 y tiene objetivos compartidos con otros repositorios del mismo tipo:

  • Difundir el patrimonio cultural español, al tiempo que se garantiza la protección y salvaguarda de nuestra herencia cultural.
  • Cumplir el compromiso adquirido con la Unión Europea de contribuir en la creación de la futura Biblioteca Digital Europea, que ofrecerá un acceso único y multilingüe, a través de Internet, a los fondos de las instituciones culturales europeas.
  • Constituirse en una herramienta fundamental para fomentar la investigación sobre nuestra cultura, al facilitar la consulta de los fondos digitalizados a los estudiosos e hispanistas de todo el mundo, sin tener que desplazarse a Madrid.
  • Ofrecer un canal de cooperación al resto de bibliotecas españolas y latinoamericanas.2

Es importante señalar la gran cantidad de objetos digitales que albergan las bibliotecas y los repositorios con reproducciones en distintos formatos de objetos materiales y, a pesar de que cada biblioteca tiene sus propias políticas de creación y preservación de contenidos, todas ellas siguen un proceso similar en la digitalización de los mismos y su despliegue al público. Entre los procesos de digitalización, los más habituales son:

  1. Selección de materiales.
  2. Selección del ejemplar más adecuado para la digitalización.
  3. Revisión de la catalogación.
  4. Digitalización y generación de másters y derivados.
  5. Control de calidad de los metadatos e imágenes.
  6. Carga en el gestor de objetos digitales.
  7. Indexación en el motor de búsqueda.
  8. Creación de colecciones.

Otra biblioteca que ha marcado tendencia en el entorno digital de las bibliotecas nacionales es la Biblioteca Nacional de Francia (BNF); esta biblioteca, a pesar de ser nacional, cuenta con colecciones de algunas de las antiguas colonias francesas. La BNF creó un portal específico para visualizar sus colecciones digitales,3 en el que pone a disposición del público una gran diversidad de contenidos multimedia como bases de datos, exposiciones virtuales, audios y libros en formato e-pub. Su proyecto de digitalización responde, como toda biblioteca nacional, a la necesidad de acercar al público contenidos patrimoniales en formatos digitales; sin embargo, la BNF llevó este proyecto más allá, pues no sólo ofrece multiplicidad de contenidos en una gran variedad de formatos, sino que también creó un centro virtual de ayuda con un bibliotecario, recurso que permite al usuario recibir la asesoría de un especialista en el tema que busca, manteniendo así la cercanía con el lector, a pesar de la distancia.

De acuerdo con Jesús Tramullas, las bibliotecas digitales son organizaciones que proporcionan los recursos, incluido el personal especializado, “para seleccionar, estructurar, ofrecer acceso intelectual a interpretar, distribuir, preservar la integridad y garantizar la persistencia en el tiempo de las colecciones digitales, funciona de manera que estén disponibles fácil y económicamente para que las use una determinada comunidad o conjunto de comunidades”,4 es decir, el entorno virtual tiende a ser un reflejo de la biblioteca física, de las labores que desempeña y de las funciones que le atañen. Una biblioteca digital no es simplemente un repositorio de hipervínculos con diferentes tipos de contenidos; es un entorno virtual que provee servicios bibliotecarios y contenidos seleccionados y clasificados, generalmente replicando el orden y la estructura de la biblioteca “física” a la cual complementa.

La Biblioteca Nacional de México (BNM) es uno de los repositorios que debe tomarse en cuenta por su “rareza”, de la que se hablará más adelante. La BNM cuenta con una versión digital, en la cual muestra 6 058 recursos que van desde digitalizaciones de fuentes primarias hasta la curaduría especializada de contenidos multimedia. La BNDM5 ha puesto a disposición de sus usuarios Recursos y Catálogos digitales de acceso libre pero resguardando los Derechos de Autor, pues la ley señala que:

Artículo 29.- Los derechos patrimoniales estarán vigentes durante:
I. La vida del autor y, a partir de su muerte, cien años más. Cuando la obra le pertenezca a varios coautores los cien años se contarán a partir de la muerte del último.
II. Cien años después de divulgadas. Si el titular del derecho patrimonial distinto del autor muere sin herederos la facultad de explotar o autorizar la explotación de la obra corresponderá al autor y, a falta de éste, corresponderá al Estado por conducto del Instituto, quien respetará los derechos adquiridos por terceros con anterioridad.
Pasados los términos previstos en las fracciones de este artículo, la obra pasará al dominio público.6

Los contenidos de la BNDM están agrupados jerárquicamente en secciones, las cuales varían en cantidad de recursos. Su catálogo cuenta con colecciones que van desde los libros impresos coloniales hasta archivos personales que han sido donados:

  • Impresos Novohispanos:7 colección que cuenta con la versión digitalizada de los materiales novohispanos resguardados por la Biblioteca Nacional. El contenido es principalmente textual y está disponible en formato PDF, para facilitar su consulta y descarga.
  • Colección Lafragua:8 se formó gracias a la generosidad del escritor, político y bibliófilo poblano don José María Lafragua, uno de los forjadores de la cultura nacional quien, en testamento otorgado en la Ciudad de México en 1871, cedió a la Biblioteca Nacional la mitad de su magnífica colección de libros, folletos y documentos relacionados con México.
  • Archivo Histórico de la BNM:9 esta colección abarca del siglo XVI al XX y está formada con documentación originada por diversas personalidades de la vida social y política de México, así como de algunas comunidades del clero regular.
  • Colección de la Escuela Nacional Preparatoria: resguarda los materiales testimoniales de la conformación de la ENP.
  • Manuscritos:10 la BNM cuenta con una colección única de manuscritos, la cual está digitalizada en gran parte y permite su consulta en formato PDF.

Los procesos de lectura en recursos digitales: la oferta de BNDM/HNDM/IIB

La diversidad en los recursos albergados en la BNDM puede crear en el usuario la sensación de extravío en el entorno; por esta razón, y para facilitar el acceso a los materiales, se renovó la apariencia del ambiente digital. Esta nueva visualización (abierta al público en junio de 2020) brinda al usuario mayor información sobre las colecciones, fondos y archivos digitales. El entorno no sólo facilita el acceso a los materiales, también brinda orientación en el proceso de lectura de los objetos, el cual engloba una interacción individual entre el libro y el lector, mediada por la pantalla, de tal manera que el lector

desarrolla la capacidad interpretativa y es una experiencia del sujeto con el objeto que está cargado con significaciones, símbolos y motivaciones individuales. La lectura digital, realizada a través de dispositivos electrónicos, será también un proceso de un individuo acostumbrado a un entorno tecnológico que incluye, obligatoriamente, la multidimensionalidad de los aparatos, la interactividad, la conectividad, la costumización y el almacenamiento masivo.11

La lectura en medios digitales requiere de una intención muy clara, la búsqueda de información primaria, pues las posibilidades abiertas por el hipertexto desvían de la búsqueda inicial. Para facilitar el acceso guiado a recursos digitales, la BNDM ha englobado los recursos digitalizados en colecciones, proyectos digitales y bibliografías temáticas que ofrecen al usuario un amplio espectro del patrimonio documental nacional.


Búsqueda, selección y edición de las imágenes que contiene este artículo: Hilda Maldonado.

Asimismo, la Hemeroteca Nacional de México cuenta con una versión digital, la cual funciona a modo de repositorio virtual de publicaciones periódicas de carácter histórico. Además de garantizar el acceso a las publicaciones, la HNDM12 cumple con el objetivo de preservar los materiales por medio de la digitalización de los impresos; actualmente cuenta con 9 millones de imágenes que abarcan el periodo cronológico de 1722 a 2010, y permite realizar búsquedas de palabras o frases dentro de los objetos textuales digitalizados.

Este proyecto surgió en el año 2002 con el propósito de ofrecer documentos digitales “de sustitución que contribuyan a minimizar el uso de las colecciones originales, además de proveer acceso sin barreras de espacio ni tiempo al contenido intelectual de las mismas [...] de esta manera, la HNDM fue concebida y creada a partir del escaneo de la colección de microfilmes de la Hemeroteca Nacional de México”.13


Se ha mencionado “la rareza” que es la BNM, esto se debe a que es custodiada por la Universidad Nacional Autónoma de México y habita su espacio físico. Esta biblioteca cumple las funciones de las bibliotecas nacionales, pero además está vinculada directamente con el Instituto de Investigaciones Biblio- gráficas (IIB), el cual fue creado expresamente para estudiar la BNM y sus colecciones. Dentro de los recursos digitales con los que cuentan la BNDM y la HNDM podemos encontrar diversidad de proyectos digitales que han producido bibliografías curadas, bases de datos de estudio y análisis, además de la propia producción académica del IIB, cuyos investigadores estudian los fondos resguardados por la BNM. A continuación, se presenta una lista descriptiva de sus recursos digitales abiertos:

  • Pepines. Catálogo de historietas de la HNDM14

  • Es el acervo público más importante de historieta mexicana con que cuenta nuestro país; abarca más de 7 mil volúmenes encuadernados y otro tanto de revistas sin empastar. Integra los datos de más de 1 200 series, lo cual representa aproximadamente 40% de la colección. Su consulta da acceso a una breve sinopsis ilustrada de cada historieta, proporciona los nombres de autores, editoriales, fechas de publicación, e indica el género de cada serie y la técnica con que fue realizada.

  • Sistema Bibliográfico de la Literatura Novohispana15

  • SIBILA es una base de datos sobre la producción y recepción de la literatura del periodo virreinal mexicano (1521-1821). Proporciona descripciones bibliográficas acerca de impresos y manuscritos de obras pertenecientes al ámbito literario novohispano, escritas o publicadas en Nueva España, o en otras latitudes de América y Europa. Registra obras escritas tanto en español como en latín u otras lenguas, e incluye información referente a su localización en diversos acervos, tanto nacionales como extranjeros. En la medida de lo posible, incorpora reproducciones digitales.

  • Sistema de Índices de la Hemeroteca Nacional16

  • SIHENA es una base de datos que da acceso a información de referencia y contenidos de publicaciones periódicas mexicanas de importancia histórica, cultural y científica que forman parte de los acervos de la Hemeroteca Nacional, así como a hemerografías sobre temas de actualidad en la agenda de la prensa nacional. Cuenta con más de 10 colecciones que abordan temas de interés nacional e internacional, por ejemplo “Feminicidio en México”, conformada por 1 205 documentos; “50 Aniversario del 68”, con 568 documentos; o “Covid-19”, con 349 documentos y que sigue creciendo.

  • Fuentes para el estudio del patrimonio construido en México17

  • Catálogo digital que incluye la indización de publicaciones vinculadas con la historia del arte, arquitectura, ingeniería y el urbanismo mexicano, publicadas en los siglos XIX y XX.

  • Compendio Enciclopédico Náhuatl18

  • CEN es una plataforma formada por cuatro herramientas que presentan fuentes documentales nahuas escritas a través de glifos y del alfabeto: Gran Diccionario Náhuatl (GDN), Tlachia (corpus de códices que conforman un diccionario glífico de la escritura náhuatl), Temoa (textos alfabéticos escritos en náhuatl) y Chachalaca (analizador morfológico del náhuatl).

  • Exposiciones Virtuales de la Biblioteca Nacional

  • Cuyo principal objetivo es el rescate de “la memoria curatorial y museográfica de las exhibiciones [presentadas…], difundiendo y vinculando los acervos del patrimonio bibliográfico mexicano que resguardan la Biblioteca y la Hemeroteca Nacionales. El proyecto está pensado para mejorar las prácticas de preservación y gestión de archivos, integrando procesos más efectivos, sustentados en buenas prácticas internacionales”.19


La digitalización de fuentes primarias no es el único objetivo de la BNDM y la HNDM: en un esfuerzo para guiar la búsqueda de información por parte del usuario, se han abierto también los resultados de la investigación llevada a cabo en el IIB por medio de tres recursos: la revista Bibliographica, el Boletín de la Biblioteca Nacional de México y los libros electrónicos que publica el Instituto.20

  • Bibliographica21

  • Revista académica editada por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Biblioteca Nacional de México. Publica artículos y reseñas sobre temas relacionados con el estudio del libro manuscrito e impreso, la prensa y la edición, desde las primeras manifestaciones gráficas hasta los nuevos soportes digitales, tanto en México como en el resto del mundo. Ofrece un espacio para los estudios de fuentes documentales y para propiciar un diálogo académico acerca del pasado, presente y futuro de las mismas, que incluye la reflexión sobre la preservación en plataformas analógicas y digitales.


  • Boletín de la Biblioteca Nacional de México22

  • Su intención es divulgar y difundir nuestra cultura del libro en toda su diversidad, perennidad y riqueza. Está dirigido a todos los interesados en la historia cultural del libro, las publicaciones periódicas e impresos diversos. Contiene también textos didácticos sobre los numerosos procesos de trabajo que atañen a la vida íntima de la Biblioteca Nacional: adquisiciones, catalogación, desarrollo de sistemas de información, preservación analógica y digital, normatividad bibliográfica, etcétera. Con este boletín la Biblioteca Nacional de México busca construir puentes de diálogo para satisfacer la curiosidad de lectores especializados y avivar el deseo de saber del público en general.


Los procesos de lectura han generado nuevas formas de consumo y de narración no secuencial, hipertextual, en donde los lectores deciden la ruta a seguir, provocando una lectura ampliada. Como señalan Diego Apolo et al.: “Internet ha planteado nuevas formas de narrativas digitales en las que las lógicas de interpretación y codificación de los datos e información se dan a partir de recursos multimediales, hipertextuales, hipermediales y transmediáticos”,23 por lo cual los lenguajes audiovisuales se han vuelto un recurso deseable. Para este tipo de búsquedas existen repositorios de contenidos multimedia que se adaptan a las necesidades de documentación del usuario.

Aunque las Bibliotecas nacionales cuentan con equipos expertos en la creación de sus colecciones y la catalogación de sus contenidos, el caso de la BNDM es interesante en la medida en que cuenta con un instituto de investigaciones cuya función principal es el estudio de las colecciones que alberga. La especialización que viene de la mano con un instituto ha logrado que el usuario/lector tenga una guía confiable al acercarse a los materiales -tanto digitales como físicos-, puesto que las vías de comunicación entre el IIB y la BNM están abiertas no sólo a la comunidad académica, sino también para el usuario en general, ya sea mediante la consulta de los repositorios o las bibliografías creadas a partir de los mismos, o bien a través de una visita a las exposiciones virtuales que se han creado a partir del acervo nacional.

Memoria histórica digital

La divulgación de la memoria histórica es una de las preocupaciones nacionales; como respuesta ante estas necesidades, en México surgió Memórica, un repositorio de recursos digitales que contiene documentos, fotografías, videos, audios y testimonios orales, entre otros materiales. La finalidad de este recurso es difundir la memoria histórica y cultural del país.

Memórica. México, haz memoria es un repositorio digital que ofrece a los especialistas e investigadores un recurso útil que, mediante búsquedas avanzadas, les facilitan la localización de fuentes de interés para sus proyectos. Al mismo tiempo, está pensado para los docentes, que son el vínculo principal con los niños y los adolescentes, para que éstos comprendan y disfruten de la riqueza cultural e histórica de nuestro país. También brinda muestras de colecciones temáticas, exposiciones y objetos destacados con el fin de acercar al público, en general, el patrimonio histórico y cultural de México.24

Con recursos como los aquí reseñados, queda claro que el concepto de lectura no está limitado a los libros, sino que puede ser extensivo a aquellos materiales y soportes digitales como las tablets y laptops, cuyo contenido incluye incentivos multisensoriales y gráficos. Existen otras formas de lectura que tienen que ver con el mundo de la imagen: “[e]s aquí donde se enmarca el concepto de lectura digital [...], en el que no es solamente el texto en forma de palabras el que se reconoce como lectura, sino también la inclusión de elementos multimedia e ilustraciones como parte del proceso”.25

Es fundamental entender cómo se dan las formas de comunicación en el ciberespacio, ya que de no ser por los artefactos que median esta interacción, la “pedagogía del ciberespacio” se hace imposible, pues las propuestas digitales, los discursos, las narrativas, incluso el ojo crítico se ven limitados ante una materialidad de difícil y complicado acceso (conseguir un libro en una biblioteca cerrada, por ejemplo), mientras que los objetos digitales o digitalizados permiten su extensión hacia todos los contenidos en línea.

Conclusiones

Puesto que leer es un acto de percepción que implica toda una serie de decisiones previas, tanto formales como estructurales, en las que el lector discrimina el contenido con base en sus intereses, la lectura multidimensional -que conlleva el acceso a contenidos multimedia y objetos digitales- puede parecer un caos de información no estructurada, sin embargo, como se ha mostrado hasta ahora, las bibliotecas y repositorios institucionales han hecho que este abismo de información tenga una guía, permitiendo así la aparición de un usuario-lector con roles activos dentro de la web 2.0.

Por otra parte, recordemos que uno de los rasgos “más definitorio de los textos digitales es su flexibilidad: se mueven velozmente, saltan de dispositivo en dispositivo, de pantalla en pantalla, se adaptan a distintos formatos y usos, se imprimen, se guardan […]. Este polimorfismo es precisamente lo que hace que su utilización sea tan variada”,26 de tal manera que el usuario buscará los recursos que sabe que le pueden ser útiles y recurrirá a los sitios donde puede encontrarlos.

En el momento en el que nos encontramos, el acceso a contenidos digitales de calidad es imperativo. El usuario estaba habituado a ir personalmente a las bibliotecas, visitaba archivos y consultaba los materiales de manera presencial, lo cual ya no será posible hacer tan fácilmente, dadas las circunstancias sanitarias actuales y la emergente “nueva normalidad” a nivel mundial. Por ello, el papel desempeñado por las bibliotecas digitales ha crecido y se han convertido en un recurso principal al que el usuario-lector acudirá desde la comodidad de su casa.

Sin embargo, debemos considerar que los contenidos digitales no solamente constituyen recursos de fácil acceso, son también testimonios de los cambios y el desarrollo de nuevas habilidades por parte del usuario, puesto que el contenido digital: “potencia la visibilidad y accesibilidad [...], permite la integración del lector en un proceso en el que siempre había quedado marginado y propicia la participación colaborativa en todo tipo de escritos. [Además de que] genera discursos regidos por modelos cada vez más distanciados de ese concepto sagrado y casi litúrgico de la lectura”.27

El acceso a la información es un derecho humano, y las bibliotecas y repositorios enfocados en los bienes patrimoniales son una puerta para el ejercicio de este derecho. Es importante reconocer el esfuerzo -del cual este texto menciona algunos ejemplos- que las instituciones nacionales mexicanas aquí consignadas han hecho y desarrollan para llevar a cabo la digitalización de los recursos patrimoniales, las fuentes primarias, los contenidos multimedia y objetos textuales, en pleno cumplimiento de las funciones para las cuales fueron creadas, y con el propósito de incrementar la difusión y accesibilidad de los acervos que custodian.


Notas al pie
Referencias
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